Qué es el encaje y de dónde viene
El encaje es un tejido ornamental en el que los hilos se entrelazan, se retuercen o se anudan para formar dibujos, dejando huecos visibles entre ellos. A diferencia de una tela convencional, lo importante no es cubrir sino dibujar: flores, hojas, arabescos o motivos geométricos sobre un fondo de red o sin fondo.
El encaje hecho a mano se desarrolló en Europa en el siglo XVI, con Italia (sobre todo Venecia) y Flandes como grandes centros. De ahí salieron las dos familias clásicas que todavía se usan para clasificarlo: el encaje de aguja, que se construye con aguja e hilo a partir de puntadas de festón, y el encaje de bolillos, que se trenza cruzando hilos enrollados en pequeños carretes de madera. Durante siglos fue un artículo caro, porque una pieza podía llevar cientos de horas de trabajo.
La mecanización cambió eso. A principios del siglo XIX se desarrollaron en Inglaterra, en la zona de Nottingham, las primeras máquinas capaces de imitar el encaje de bolillos, y a lo largo de ese siglo el encaje mecánico se abarató y se extendió. Casi toda la lencería de encaje actual está hecha a máquina; el encaje a mano queda para piezas de alta costura, restauración o artesanía.
Tipos de encaje que verás en la lencería
En las etiquetas y descripciones de lencería aparecen nombres que se refieren a veces a una técnica, a veces a un estilo de dibujo y a veces a un lugar de origen. Estos son los más habituales:
Encaje Chantilly
Toma el nombre de la ciudad francesa de Chantilly, donde se hacía a bolillos. Es un encaje fino y ligero, con fondo de red delicado y motivos florales o de ramas perfilados por un hilo más grueso (el cordonnet) que marca el contorno del dibujo. Tradicionalmente se asociaba al negro. Hoy el Chantilly que se usa en lencería se fabrica a máquina, normalmente en telares Leavers.
Encaje Leavers
Más que un dibujo, es una forma de fabricarlo. El telar Leavers se desarrolló en Nottingham a comienzos del siglo XIX a partir del trabajo de John Levers, y reproduce el trenzado del encaje de bolillos con gran detalle. Es lento y exige mucha mano de obra especializada, por eso el encaje Leavers se considera el encaje mecánico de gama alta. Las ciudades francesas de Calais y Caudry son conocidas por su producción.
Encaje de Alençon
Es un encaje de aguja originario de Alençon, en Normandía, conocido por sus motivos con relieve, rematados con un hilo de contorno cosido a mano. El saber hacer del encaje de aguja de Alençon está inscrito desde 2010 en la lista del patrimonio cultural inmaterial de la UNESCO. En lencería se ven sobre todo encajes «estilo Alençon» fabricados a máquina, con ese contorno en relieve.
Guipur
El guipur es un encaje sin fondo de red: los motivos se unen entre sí mediante pequeñas barras o simplemente se tocan. Resulta más grueso, con más cuerpo y relieve, y muchas veces se obtiene bordando sobre una base que después se disuelve, por lo que también se le llama encaje químico. En lencería se usa en bordes, tirantes y piezas que buscan un aspecto más estructurado.
Encaje Raschel
Se fabrica en máquinas Raschel, que tricotan por urdimbre y son mucho más rápidas que un telar Leavers. Por eso es el encaje más común en la lencería de precio medio y bajo. Puede ser rígido o elástico, y su calidad varía mucho según el hilo y la densidad del dibujo.
Encaje bordado y encaje elástico
El encaje bordado se crea bordando el motivo sobre un tul o una malla fina que queda como fondo. El encaje elástico (a menudo llamado stretch lace) incorpora elastano para que la prenda se adapte al cuerpo sin cierres ni costuras rígidas; es el habitual en braguitas, bodys y bralettes sin aros.
Materiales: algodón, poliamida, poliéster y seda
Además de la técnica, conviene mirar la composición en la etiqueta, porque cambia el tacto, la elasticidad y el cuidado:
- Algodón: transpirable y suave. El encaje de algodón suele ser menos elástico y algo más grueso; es una opción cómoda para el uso diario.
- Poliamida (nylon): es la fibra más frecuente en el encaje de lencería. Es resistente, ligera y admite dibujos muy finos. Se combina a menudo con elastano.
- Poliéster: resistente y económico, mantiene bien la forma y seca rápido.
- Elastano: nunca va solo; se añade en pequeño porcentaje para dar elasticidad y recuperación.
- Seda: fibra natural de tacto muy suave, presente sobre todo en lencería de gama alta. Es más delicada y exige lavado a mano.
Muchas prendas combinan un encaje sintético en la parte visible con un forro de algodón en la entrepierna, que es la zona de contacto más sensible. Si tienes la piel reactiva, fíjate en ese detalle y, ante cualquier irritación persistente, consulta con un profesional.
Prendas de encaje: qué tener en cuenta
Bodys. Prenda de una pieza que cubre el torso y cierra en la entrepierna, normalmente con corchetes. Los de encaje elástico se adaptan mejor; si necesitas sujeción en el pecho, busca modelos con copas o aros. Pruébatelos con la ropa que vas a llevar encima para comprobar que no marcan.
Sujetadores y bralettes. El encaje Leavers o el guipur se usan en sujetadores con estructura; el encaje elástico, en bralettes sin aros. La talla y la sujeción dependen del patrón, no del tipo de encaje.
Braguitas y tangas. El encaje elástico evita que los bordes se claven y marquen bajo la ropa ajustada. Comprueba que la pieza lleva forro en la entrepierna.
Ligueros y medias. El liguero es una banda que rodea la cintura o la cadera y sujeta las medias con unas tiras terminadas en pinzas. Las medias de encaje, o con la banda superior de encaje, son el complemento habitual.
Si quieres información sobre marcas concretas, en AmorDigital tienes guías específicas de Intimissimi, La Perla y la lencería de El Corte Inglés.
Cómo cuidar la lencería de encaje
La primera regla es leer la etiqueta de cuidado de cada prenda. Con carácter general:
- Lavado: mejor a mano, con agua fría o templada y un detergente suave para prendas delicadas. Si usas lavadora, programa de delicados a baja temperatura y la prenda dentro de una bolsa de malla, con los corchetes cerrados.
- Sin frotar ni retorcer: aprieta suavemente para quitar el agua; retorcer deforma el encaje y rompe hilos.
- Secado: al aire y en plano, lejos del sol directo y de fuentes de calor. La secadora daña el elastano y el encaje.
- Suavizante: mejor prescindir de él, porque deja residuos en las fibras y reduce la elasticidad.
- Seda: lavado a mano con un detergente apto para seda, sin lejía y sin exponerla mucho tiempo al sol.
- Guardado: en un cajón sin aplastar las copas y, si puedes, en bolsas de tela transpirables en lugar de plástico.
Es momento de renovar la prenda cuando el elástico ya no recupera su forma, el encaje tiene desgarros que crecen o los aros empiezan a salirse.